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Nombre del autor: Angelo Herrera

Noticias Diocesanas

El Papa advierte sobre los riesgos de la IA en la educación

Dirigiéndose a los representantes de la Association of Catholic Colleges and Universities, León XIV subrayó cómo el desarrollo de las nuevas tecnologías hace más difícil evaluar el rendimiento académico de los estudiantes. Estos deben ser acompañados por los educadores mediante una adaptación creativa de sus métodos, con el fin de garantizar la formación integral de la persona. Las implicaciones del desarrollo de la inteligencia artificial afectan ya a casi todos los ámbitos de la existencia humana. Al dirigirse a la delegación de la Association of Catholic Colleges and Universities —fundada en 1899 y portavoz de la educación superior católica en Estados Unidos—, León XIV centró su atención en el ámbito de la educación, advirtiendo sobre la creciente «fragmentación del conocimiento»: el riesgo de adquirir competencias especializadas en un campo determinado sin ser ya capaces de relacionar la información con un conocimiento más profundo o de mantener un sentido claro del propósito. Estas palabras están contenidas en su primera encíclica, Magnifica humanitas, a la que hizo referencia durante la audiencia concedida esta mañana, 3 de junio, en una sala anexa del Aula Pablo VI del Vaticano, a la delegación de la entidad estadounidense llegada a Roma para participar en un seminario. “¡La luz brilla desde dentro hoy!”, afirmó el Pontífice al dar la bienvenida a los presentes “en esta oscura y lluviosa mañana romana”. “Dada vuestra dedicación a la misión educativa, rezo para que vuestros corazones se sientan cada vez más atraídos por la belleza de la verdad y la grandeza de la humanidad, creada por Dios y redimida por Cristo.” La falta de una visión global de la realidad Citando la encíclica, León XIV observa que, aunque no faltan personas altamente competentes en ámbitos específicos, muchas de ellas “tienen dificultades para dar una orientación a su propia vida” y para mantener un “horizonte de sentido”. “A menudo carecen de una visión global de la realidad capaz de unir no solo los distintos campos del conocimiento, sino también los múltiples aspectos de la vida y los deseos más profundos del corazón humano.” Infundir en los estudiantes la pasión por la verdad En este contexto, la educación católica desempeña un papel esencial al orientar las perspectivas profesionales de los jóvenes y guiar su deseo de conocimiento. El objetivo, explica el Papa, es ayudarlos a “aprender a buscar y amar la verdad, a preguntarse por el sentido de la vida y la dignidad de cada persona”. Una tarea nada sencilla, reconoce León XIV, ya que la búsqueda de la verdad requiere no solo estudio y acompañamiento, sino también un fuerte compromiso personal. “A menos que la educación católica infunda en los estudiantes una auténtica pasión por la verdad —y no solo por la verdad intelectual, sino también por la Verdad que es Cristo mismo—, difícilmente podremos esperar que las personas estén dispuestas a realizar el esfuerzo necesario para reconocer la verdad y adecuar su vida en consecuencia.” Transmitir el “Evangelio vivo” Citando además la carta apostólica Disegnare nuove mappe di speranza (“Diseñar nuevos mapas de esperanza”), el Pontífice recordó que las instituciones católicas deben ser ambientes en los que “la visión cristiana impregne cada disciplina y cada interacción”. Se trata de una misión que se nutre de la autenticidad con la que se transmite el “Evangelio vivo”, ofreciendo en la fe católica la “visión unificadora que solo la Verdad puede proporcionar”. Invertir en la educación de las nuevas generaciones En el plano práctico y pedagógico, León XIV destacó las crecientes dificultades para evaluar el trabajo de los estudiantes debido a la difusión de la inteligencia artificial. La observación provocó una sonrisa entre los presentes y el propio Papa, quien recordó su experiencia como profesor. Asimismo, invitó a los educadores a adaptar “creativamente” sus métodos de enseñanza para garantizar una formación verdaderamente integral de la persona. “En este sentido, debemos estar dispuestos a invertir generosamente en la educación de las nuevas generaciones. Es esencial que los jóvenes aprendan a relacionarse de manera positiva con las nuevas tecnologías, desarrollando al mismo tiempo los dones y capacidades que Dios les ha concedido para razonar, pensar críticamente y confiar el conocimiento a la memoria, preparándolos así para contribuir de forma responsable a la construcción del mundo del futuro.” La “sana doctrina” para un futuro prometedor León XIV concluyó su discurso expresando su deseo de que los estudiantes de las instituciones pertenecientes a la Association of Catholic Colleges and Universities encuentren esa “sana doctrina” confiada a la Iglesia, fundamento auténtico y duradero no solo para su vida personal, sino también para el futuro de Estados Unidos. Cortesía: vaticannews

Noticias Diocesanas

Balestrero: en el ámbito laboral, el uso de la IA debe centrarse en las personas

El observador permanente de la Santa Sede ante la ONU y otras organizaciones internacionales en Ginebra, en su intervención de hoy, 5 de junio, en la 114.ª Sesión de la Conferencia Internacional del Trabajo, expuso algunos aspectos clave del uso de la inteligencia artificial en el ámbito laboral. Diócesis de Guarenas En el mundo laboral, ante las «nuevas formas de esclavitud deshumanizante», es fundamental «proteger la dignidad humana y adoptar un enfoque centrado en la persona». Así lo destacó el arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, quien asistió hoy, 5 de junio, al 114.º período de sesiones de la Conferencia Internacional del Trabajo. En su intervención, el arzobispo señaló los cambios que la Inteligencia Artificial (IA) está generando en diversos ámbitos, incluido el laboral, donde siempre debe utilizarse «como herramienta para el bien de la humanidad, no para menoscabarla ni para sustituirla». Por lo tanto, es imprescindible considerar aspectos éticos desde las primeras etapas del desarrollo de cualquier modelo de IA y verificarlos antes de que se hagan públicos. Distribuir equitativamente los beneficios de la IA Para el observador permanente, al trabajar con IA, un enfoque centrado en el ser humano debe enfocarse en cinco aspectos clave. En primer lugar, los beneficios de la IA deben distribuirse equitativamente, ya que la brecha digital persiste y se amplía, no solo en términos de infraestructura, sino también en términos de habilidades, y debe superarse mediante esfuerzos cooperativos basados ​​en la solidaridad. Identificar los valores en los que basar la IA En segundo lugar, según Balestrero, es fundamental identificar y considerar cuidadosamente los «valores» que se incorporan a los modelos de IA desde sus etapas iniciales. Si la IA se evalúa en función de criterios de productividad y reducción de costes, se genera una concepción distorsionada y mercantilizada del trabajo. En cambio, los marcos éticos deberían estar alineados con estándares compartidos de justicia social. De lo contrario, como escribe León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas , quienes controlan la IA impondrán su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas. Esto conduciría a una concentración de poder sobre las principales aplicaciones de IA en manos de unos pocos, lo que plantea importantes preocupaciones éticas. Protección de los trabajadores En tercer lugar, necesitamos una «protección sólida de los derechos de los trabajadores» que acompañe al progreso tecnológico. Por ello, el Papa, en Magnifica Humanitas, nos exhorta a partir siempre de «la dignidad del trabajador, el derecho a una remuneración adecuada y la posibilidad efectiva de participar en la vida social» al considerar «diversas formas de precariedad», la «fragmentación de las trayectorias profesionales» y la «automatización». Además, el diplomático vaticano subraya otra cuestión urgente planteada por el Pontífice: «Debemos abordar el hecho de que los trabajadores a menudo se ven obligados a adaptarse a la velocidad de las máquinas, en lugar de que las máquinas estén diseñadas para ayudar a los trabajadores». Atención a los trabajadores más vulnerables Por último, en cuarto lugar, «debe prestarse mayor atención a los trabajadores más vulnerables y a sus condiciones», teniendo en cuenta que existen más de 150 millones de «trabajadores de datos» en todo el mundo, según el Grupo del Banco Mundial. Por este motivo, se debe fomentar la creación del Comité para el Establecimiento de Normas. Aprovechar los beneficios de la IA Finalmente, en quinto lugar, es necesario aprovechar los beneficios reales de la IA, reduciendo así la exposición de los trabajadores a tareas peligrosas, degradantes o monótonas, reforzando la seguridad y protegiendo mejor la salud laboral. El arzobispo Balestrero señala que los sistemas de IA no son completamente neutrales y pueden fomentar la participación y promover la justicia, pero también aumentar la desigualdad, el control y la exclusión. Por lo tanto, deben existir sistemas de protección social adecuados, que incluyan niveles mínimos integrales de protección social, así como programas de desarrollo profesional y reciclaje laboral. Un diálogo social para las decisiones de IA Hoy, la responsabilidad consiste en garantizar que el futuro del trabajo esté al servicio de la persona humana y no al revés, concluye el observador permanente, reiterando la esperanza del Papa León XIV de que se desarrolle una gestión coordinada, tanto a nivel local como global, de la IA, basada en el reconocimiento compartido de la dignidad inherente y las libertades fundamentales de la persona humana, mediante un auténtico diálogo social, teniendo en cuenta el impacto de las decisiones relativas a la IA en todos los pueblos. Para el diplomático vaticano, en este sentido, la Conferencia Internacional del Trabajo puede aportar una contribución significativa. Cortesía: vaticannews

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